Atribuyo mi éxito a esto. Nunca di ni tomé ninguna excusa.

Florence Nightingale
, enfermera estadística (1820-1910)

jueves, 7 de diciembre de 2017

¿Hay alguien ahí? ‘Sónar Calling 2018’ (1)

(Continuación) Les dejaba con una especie de propuesta terrícola de comunicación con la esperanza de una respuesta alienígena, de las que me gustaría comentarles algo. Empecemos por el principio.
Propuesta terrestre
Según los responsables del festival, el nuevo proyecto Sonar Calling surge de un doble desasosiego social, en sus propias palabras: “de la necesidad humana de comunicarnos y conectar, y de una inquietud presente en todas las civilizaciones de la historia: ¿estamos solos en el universo?”.
Una duda existencial que el hombre tiene desde lo que es, acertada en buena medida y, además, compartida por muchos de nosotros, por lo que se trata, vista así, de un empeño loable y que muchos suscribimos.
Continúan afirmando los directivos del proyecto que con este mensaje interestelar -compuesto de música electrónica, física y matemáticas-, propician un acercamiento a ese cósmico reto de comunicarnos con una entidad extraterrestre con la esperanza de recibir una respuesta.
Una propuesta de acercamiento y una esperanza de respuesta que sin embargo, ya no todos comparten, ni ven en principio tan loable. De hecho, algunos incluso la rechazan, Hawking, dixit.
Por último, y ya en un terreno más “buenista”, completan la intencionalidad de su proyecto con un “se trata de recuperar una conciencia planetaria e iniciar una reflexión colectiva a la que se sumen nuevos invitados y nuevas ideas, en este caso, extraterrestres”. En fin, por pedir que no quede. Pero vamos, sabido es que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar.
Así que harían bien en no poner mucha esperanza en la posible respuesta de la hipotética raza extraterrestre.
Respuesta extraterrestre
Por mi parte en más de una ocasión les he ‘enrocado’ la idea, compartida por un muy amplio sector de la comunidad científica, de que tiene que haber algún tipo de vida más allá de nuestro planeta. O bien dicho y aunque sólo sea por razones de probabilidad, que la vida se puede plantear como si de un imperativo cósmico se tratara.
De manera que si bien más allá de la muerte, o sea a lo largo de la dimensión temporal, no sabemos si habrá vida o no y no tenemos forma alguna de pronunciarnos, en las tres dimensiones espaciales, o sea en el espacio que se extiende más allá de la Tierra, lo cierto es que existen probabilidades.
Otra cosa es que: (1) la haya; (2) además sea del tipo que queremos, o sea inteligente y (3) precisamente donde, ingenuamente, Sónar Calling la busca.
Ingenuamente porque, aunque existiese vida en el exoplaneta GJ 273b, lo más probable es que ésta se limitase a alguna clase muy primitiva de algo parecido a nuestras bacterias y seres pluricelulares simples. Lo que, desde el punto de vista de la ciencia, tampoco estaría mal, nada mal.
Pero vaya por delante que incluso esto es muy difícil que suceda y, que las probabilidades de obtener respuesta son muy, muy, escasas. Con (casi) toda seguridad, lo único que obtendremos es una silente respuesta a nuestro mensaje. (Continuará)
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