La fe como imperativo es el veto contra la ciencia
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Friedrich Wilhelm Nietzsche, filósofo y poeta alemán (1844-1900)

viernes, 4 de mayo de 2018

‘So long, Frank Lloyd Wright’ (1)

El lector avisado seguro que ha reconocido la canción del titular. Es la última de la cara A del exitoso álbum de folk-rock Bridge Over Troubled Waters, publicado en 1970 por el popular dúo musical Simon and Garfunkel, en la discográfica Columbia Records.
Del LP Puente sobre aguas turbulentas destacarles que es el quinto y último álbum de estudio del grupo y que cosechó un éxito mundial al llegarse a vender alrededor de veinte millones de copias en todo el mundo.
Algo de lo más natural si pensamos que entre sus surcos se encuentran grabadas las notas musicales de perlas como: las magistrales Bridge over Troubled Water y The Boxer, el folk latino de El Cóndor Pasa, el reggae de Cecilia o Bye Bye Love, por no citarlas todas. Y claro, de So Long, Frank Lloyd Wright compuesta en 1969 por Paul Simon (1941).
Una melodiosa balada que incorpora ritmos variados con un acompañamiento que incluye congas, cuerdas, flauta, bajo y una parte de guitarra clásica interpretada por Paul, en un estilo que suena entre jazz y bossa nova y cuyo título -Hasta pronto, Frank Lloyd Wright- tiene algo de misterio porque: ¿Quién fue el tal Frank? ¿Por qué le compuso Simon esa canción?
¿Quién fue el tal Frank?
Por la documentación existente sabemos que se trata del arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959), conocido y reconocido mundialmente por ser el máximo representante de la arquitectura organicista, que se desarrolló en los años treinta y cuarenta del pasado siglo XX. Forma parte del grupo de pioneros de la arquitectura moderna, compuesto por Ludwig Mies van der Rohe, Walter Gropius, Erich Mendelsohn, Le Corbusier y otros, que constituyen un hilo del que tirar de lo más interesante, desde el punto de vista musical y científico.
Un grupo cuyo estilo predominante, si bien empieza basándose en las líneas rectas, sirvan de ejemplo el ‘modulor’ de Le Corbusier o la arquitectura de “techos planos” de Rohe, lo cierto es que pasado no mucho tiempo, y fruto de su evolución artística y generacional, éstas empezaron a cambiar.
Y a ser sustituidas por líneas curvas en sus diseños y proyectos de manera que, de una “geometría recta” como fuente de inspiración se pasó a una “geometría curva”, en nuestro caso una “arquitectura curva”. Por ejemplo Erich Mendelsohn es quien construye en 1924 la famosa Torre Einstein, una magnífica metáfora de la conjunción entre la música, la arquitectura y la relatividad.
Su obra
A él, vuelvo a Wright, debemos la primera diferenciación entre los conceptos de “espacios definidos” y “espacios cerrados” y, naturalmente, el diseño de unos edificios extraordinarios.
Baste recordar Fallingwater (1939), la casa familiar construida sobre una cascada del río Bear Run, en el condado de Fayette del estado de Pensilvania (Estados Unidos). Una magnífica obra que nos muestra la idea que su autor tiene sobre la arquitectura orgánica. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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