Atribuyo mi éxito a esto. Nunca di ni tomé ninguna excusa.

Florence Nightingale
, enfermera estadística (1820-1910)

martes, 3 de octubre de 2017

El ‘metro’ y la ‘CGPM’. Prontuario siglos XVIII y XIX (y 2)

(Continuación) Se trató de una unidad con un error o incertidumbre absoluta comprendida entre cero coma cinco y cero coma un milímetro (0,5 - 0,1 mm), y relativa de cero coma, cero, cero, cero, uno por ciento (0,000 1 %). Lo que no está nada mal.
   Definición de metro, 1799
Pero claro una cosa es el dicho y otro bien distinto el hecho, dos estados entre los que suele haber un trecho a veces largo y de mal camino.
Y aunque desde el punto de vista teórico y conceptual la definición de la Academa de Ciencias de Francia de 1795 es más que aceptable, resulta que en la práctica no resulta fácil a partir de ella construir un patrón del metro.
Es por eso que pasados cuatro años, en 1799, se decide crear un patrón material, una barra formada por una aleación de platino (Pt) e iridio (Ir) que desde entonces está en un sótano de la Oficina de Pesos y Medidas de París. Es un primer prototipo material que además mejora en exactitud y precisión.
Se trata de una unidad con un error o incertidumbre absoluta comprendida entre cero coma cero cinco y cero coma cero un milímetro (0,05 - 0,01 mm), y relativa de cero coma, cero, cero, cero, cero, uno por ciento (0,000 01 %). Es decir diez veces superior. Lo que está bien.
El mismo Napoleón Bonaparte, establecía el lema para el metro como unidad universal y eterna: “Para todos los pueblos y para todos los tiempos”, muy propio de su enorme ‘ego’ y que en un principio no parecía ir descaminado.
Lo digo porque dicho prototipo casi dura un siglo, que no se puede decir que sea poco ya que, de hecho, es casi la mitad de lo que esta unidad de medida lleva entre nosotros ,y algo más de lo que dura una vida humana.
Definición de metro, 1889
Ya en un nuevo siglo, el XIX, la Comisión Internacional de Pesos y Medidas adoptó un nuevo prototipo para el metro, y también para el kilogramo dicho sea de paso, que se materializaron en sendos patrones de la consabid aleación de platino e iridio y que se conservan en unas cajas custodiadas en los sótanos del pabellón de Breteuil en Sèvres, París, perteneciente a la Oficina de Pesos y Medidas.
Provino de la definición que nace en la Primera Conferencia General de Pesos y Medidas (1889) según la cual el metro es la “distancia que existe entre dos líneas en una barra de platino e iridio, medida a cero grados Celsius (0 ºC) es decir el punto de fusión (PF) del hielo”.
Naturalmente, con los nuevos tiempos, a la unidad le acompañaron una mayor exactitud y precisión. Ahora su error o incertidumbre absoluta está comprendida entre cero coma dos y cero coma un micromilímetro (0,2 - 0,1 µm), y relativa de cero coma, cero, cero, cero, cero, cero, cero, uno por ciento (0,000 000 1 %). Es decir cien veces superior a la 1799. Lo que está mejor.
Y con ella dejamos el siglo XIX. (Continuará)



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