Las leyes de la matemática no son meras invenciones o creaciones humanas. Existen independientemente del intelecto humano.

M.C.Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

“¿No opina profesor, que deberíamos tener un hijo juntos?” (1)

“Así el niño tendría mi apariencia y su inteligencia” ¿Les suena?, seguro estoy que sí. Al igual que casi ninguno ignora entre quienes, supuestamente, tuvo lugar esta conversación.
De hecho poco o nada queda ya por decir del genial científico Einstein que no se haya dicho y, además, bien. Más o menos lo mismo que del singular hombre que fue Albert, si bien de éste, no todo se haya dicho con la suficiente claridad.
Me viene a la memoria la anécdota que se cuenta de Marilyn y él, en la que se enmarca la cita del titular. Una leyenda urbana entre la rubia devora-hombres y estrella de cine, Marilyn Monroe (1926-1962), y el desharrapado científico y mujeriego, Albert Einstein (1879-1955). Una más sobre la relación entre el cuerpo y la mente. O la bella y la bestia, como el cuento.
En este caso lo más probable es que sea apócrifa, pero lo cierto es que por ahí anda. Como una prueba más, de la enorme popularidad de este ser humano. Que al fin y al cabo sólo fue un científico en la vida ¿Entonces lo de la anécdota que fue, leyenda o realidad? Les cuento hasta donde sé y ustedes deciden.
De la leyenda
Dicen que en cierta ocasión coincidieron la Monroe y el genio, no me pregunten ni dónde ni cuándo (¿quizás en 1949?). El caso es que al parecer, la actriz se dirigió al físico y le propuso jocosamente: “¿No opina, profesor, que deberíamos tener un hijo juntos? Así el niño tendría mi apariencia y su inteligencia”.
A lo que el sorprendido físico, también al parecer, respondió: “Lo que me preocupa, querida señorita, es que la experiencia salga al revés”. Conociendo al genio resulta lógica la lacónica y ocurrente respuesta einsteniana. Y ya está, acabé.
Hasta aquí lo que sé de la leyenda, de modo que no tengo nada más que decir, salvo lo evidente. Que es poco creíble quizás, pero como anécdota no me negarán que es buena, bastante buena. Tanto por los personajes implicados como por el diálogo.
Mas, siempre hay un pero, la cosa no acaba ahí. Sé algo más. Existen indicios que podrían corroborar cierta relación entre ambos ídolos. Como lo leen, cierta relación.Veamos.
De la realidad
De un lado la Monroe, mujer de abundosas medidas que no sólo mostró su pública predilección por hombres mayores que ella, sino que en privado, dicen que llegó a decir que su idea de hombre sexy era…
Sí, ¡Albert Einstein! Ya ven el tirón que tenía el relativista.
Del otro lado, el del físico, los testimonios de sus más allegados revelan con claridad el tipo de mujeres que le atraían. (Continuará)



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