La nueva interdependencia electrónica
reconstruye el mundo en la imagen de una aldea global.

Marshall McLuhan, filósofo y profesor canadiense (1911-1980)

martes, 6 de enero de 2009

¿Qué pudo ser la Estrella de Belén? (y II)

(Continuación). Llegados a este punto, sólo me queda una última hipótesis científica para la naturaleza de la Estrella. Una triple conjunción de los planetas Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis.

Y un fenómeno más: triple conjunción
Tuvo lugar a mediados de mayo, final de setiembre comienzo de octubre y a comienzos de diciembre del año 7 a.C., y estuvo seguida del agrupamiento cercano (amasamiento) que, en el año 6 a.C., tuvieron Marte, Júpiter y Saturno, de nuevo en la constelación de Piscis.

Es otra magnífica hipótesis que ya propuso Johannes Kepler hacia 1604. Pero con un inconveniente. Al igual que las nova, una conjunción no se mueve, como al parecer hizo la Estrella.

Y hasta aquí puedo llegar. Por desgracia no quedan más hipótesis científicas.


De lo anteriormente expuesto se deduce que, en los cielos, no faltan fenómenos llamativos de los que echar mano. Pero también, que ninguno de ellos por sí solo, es una prueba definitiva de la naturaleza física y real de la Estrella.

Y más aún, que es muy improbable que esa prueba exista. Ya sabe lo que se dice: “No hay misterios, sólo falta de información...”.


Ahora un modelo interpretativo
De todos modos, con cierto escepticismo, se podría aceptar una nueva corriente interpretativa sobre lo que pudo ser en realidad.

Su originalidad radica en que no está basada en una sola hipótesis, sino en la suma consensuada de varios sucedidos a lo largo de un periodo de dos años.

El primero sería la triple conjunción planetaria del año 7 a.C., que habría llamado poderosamente la atención de los magos. Después, en el año 6 a.C., el amasamiento; un supuesto indicativo de que algo iba a suceder en Judea. Y que se confirmó con la nova del año 5 a.C., una señal de que Jesús había nacido.

No está mal. Nada mal. Mas suele suceder que las soluciones de consenso dan resultado sólo a corto plazo. Así que ya veremos en que queda.

Pero si aplicamos la Navaja de Occam al asunto, la explicación de la supuesta Estrella es, claro, más simple. Mucho más simple. Sencillamente no existió “...Tampoco hay milagros, sólo hechos científicos ignorados”.

Y es que, quizás, quizás, no es en el cielo donde debamos buscarla.

No obstante, tras todo lo expuesto, y a pesar de lo que nos dicen la inteligencia y los conocimientos, el corazón del hombre parece sentir otra cosa bien distinta.

Y sigue celebrando cada año la Natividad y deseando lo mejor para todos.

Así al menos me enseñaron mis mayores a sentirlo de pequeño, y así lo sigo sintiendo hoy que soy mayor.


Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.


1 comentario :

Anónimo dijo...

De lo mejor que he podido leer sobre este tema. Felicitaciones.